jueves, 14 de agosto de 2008

Adios mi Romeo, mi Tristán, mi Dulcinea.

Atrás quedaron meros sueños.

Dónde está el amor sin medida, el dolor de corazón, las mariposas en el estómago.

La inexistente realidad del para siempre. Los polos inseparables. La romántica muerte del cuerpo.

No hay cuentos de hadas. Las novelas góticas quedan en la imaginación.

El verdadero, único, inseparable, innombrable, arrollador y esperanzador... amor, que levanta montañas y derrota dragones.

Eso de "no poder vivir sin tí."
"Morir si no te toco."
"Agonizar si no te beso"

Amar por y para siempre, amar desesperadamente hasta la extenuación. Y seguir amando una vez se ha perecido. Y ser amado desesperadamente hasta la extenuación, que te sigan amando una vez hayan perecido...


Quizás no sea para mi, o quizás solo exista en los libros.

Ya lo se.

Pero duele tanto.

Llevo años dandome cuenta y sigue doliendo; antes puntual y punzante, ahora débil y continuo.

Sea como fuere, no hay principes azules que rescaten de la única e insuperable realidad.

4 comentarios:

soñadora dijo...

wow, fuerte, y realista, me agrada

Moncerath dijo...

Hola:
te confieso algo, la poesia no me gusta claro hasta que lei esto... es tan real y como estar escuchando a mi hermana...

¿eres buena en todos los campos de la literatura o es solo mi impresión y los que adoro tu mente que vuela lejos para mostrarnos maravillas?

porfis espero mas poesia;)

natalia nicole dijo...

precioso!

Nadizz Cullen dijo...

totalmente realista, me encanta